La historia y posibles significados de “Bohemian Rhapsody”



Dentro del rock clásico, se cuentan con los dedos de la mano las canciones que pueden rivalizar con “Bohemian Rhapsody” en cuanto calidad compositiva y trascendencia histórica.

Compuesta por Freddie Mercury, el tema es un auténtico caleidoscopio sonoro, una mini suite de seis minutos de duración que, a manera de collage, amalgama exitosamente tendencias tan dispares como la ópera, la bombástica teatralidad de Broadway, el rock progresivo y sinfónico, así como el hard rock setentero más contundente.

Casi por unanimidad, la canción es considerada el himno de Queen y su obra más propositiva, vanguardista y relevante. Y aunque a primera vista pareciera no tener mucho sentido y casi simula ser una parodia a la verdadera ópera, “Bohemian Rhapsody” cuenta, de hecho, una historia muy puntual: la de un joven que comete asesinato y lo confiesa a su madre.

Hasta ahora no hay una lectura definitiva sobre la letra de la pieza. Por un lado, hay quienes interpretan su historia de homicidio y confesión como una analogía a la bisexualidad de Freddie Mercury y su hipotética declaración ante sus seres queridos y el consecuente juicio de la opinión pública (la parte de ópera).

Hay quienes la toman de una forma un poco más literal y aseguran que, en efecto, es la historia de un hombre que mata a alguien y que, al igual que Fausto, vende su alma al diablo. La noche previa a su ejecución, logra llamar a Dios y consigue redimirse con la ayuda de los ángeles.

Otros encuentran paralelos con la primera novela de Albert Camus, El extranjero, en donde el protagonista dispara a otra persona y es sentenciado a muerte por su crimen; y también con Crimen y castigo, de Dostoievski.

El tema está constituido por seis secciones bien definidas: un intro a capella y piano (0:00-0:49), un segmento de balada (0:49-3:02), un solo de guitarra (2:35-3:02), el célebre apartado operístico (3:02-4:07), una sección de rock duro (4:07-4:54) y un final o outro (4:54-5:55).

La sección de ópera fue tan meticulosamente producida, que le tomó al grupo más de 70 horas para terminarla. Para su grabación, se usó la voz de los cuatro integrantes del grupo y se multiplicaron ¡180 veces! con el efecto de estudio conocido como overdub. Por lo compleja que es esta sección, la banda se vio forzada a reproducirla con cintas pregrabadas durante sus conciertos.

Debido a lo experimental y relativamente larga que resultaba la canción (seis minutos, bastante para la época), los ejecutivos de EMI temían que se convirtiera en un suicidio comercial. Grabarla les había costado una cantidad exorbitante de dinero, y si bien nunca se supo la cifra exacta, es hasta la fecha uno de los sencillos más costosos de la historia.

Entre los datos curiosos, está el hecho de que, para este tema, Freddie Mercury tocó el mismo piano que Paul McCartney usó para “Hey Jude”. Irónicamente, Mercury no se consideraba a sí mismo un buen pianista, por lo que tocar “Bohemian Rhapsody” en vivo le inspiraba cierto temor.

En su momento, la canción sólo llego al número 9 de las listas de popularidad en Estados Unidos, pero luego del estreno de la ahora clásica cinta Wayne’s World, en 1992, llegó hasta el número 2, dos décadas después de su lanzamiento original.

Y tú, ¿conoces más datos o interpretaciones de este gran tema?